Red poetry and other kaleidoscopic colors

viernes, septiembre 29, 2006

Tantas ganas

Con la firme intención de comprar un barril de vino y bañarme en él.
Y no para ahogar mis penas. Al contrario; para hacerlas duraderas.
Penas que no sobran; que son ladrillos y piezas útiles.
Que son poemas y sortilegios; describen círculos mandálicos e hipnotizan mis agotados sentidos.

Vino; siento ansias de vino.
De aquel vino sagrado que inspiró mis primeros días de torpeza creativa.
De aquel vino delirante que acompañó mis primeros amores.
Del mismo que supo cómo asesinarlos.
Del vino que es mi sangre y la tuya.

¿Quieres compartirlo conmigo?
Sin hablar; solo mirarnos a traves de la fulgurante vela.
Y después tocarnos, sin decir nada.
Solo respirando con vehemencia.
Conociéndonos.

¡Ja!
La mitad de mi existencia la vivo en mi cerebro.
Son más plácidas mis películas mentales que las experiencias vividas.
Más plácidas las escenas que creo y recreo.
Más verdaderos los amores que invento en el papel.
Más lúcida la vida que no es vida.
La vida que vivo lejos de aquí.

Solo tengo ansia de vino.
Y de tener con quién compartirlo.
Así saldré de este encierro inveterado y llenaré mi músculo neurótico de nuevas ideas.
Nuevas ideas mentirosas y delirantes; nuevas vidas no vividas.
Anheladas pero lejanas.
Escritas pero inventadas.
Dolidas, no recordadas.

Vino, vino, vino.
Un galón de vino.
Mi reino de tristeza por un galón de vino.

¡Ja, ja, ja!
¡Qué tontería!

Respiro profundo y me consuelo con saber que pronto extenderé de nuevo mis alas empapadas de Baco, y volaré sobre tí. Tal vez tú me acompañes en aquel juego insensato de miradas y caricias. De discursos coherentes que luego se truecan en repetitivos sermones de dolor.

Un nuevo día esperando que su mes termine rápido.
Cuatro de la mañana; escribir, escribir, escribir.

Encerrado en medio de cuatro láminas de concreto pálido e insípido y un closet de puertas de madera mal cerrado.

Aguardando el momento en que vuelvas a mí... galón de vino.

jueves, septiembre 14, 2006

Un poco de humor ajeno.

Y cómo lastiman los celos!!
Perteneciente al libro "Atardecer de un Ocaso Crepuscular" de Luis Carlos Alvarez
Y cómo lastiman los celos!!
Te seguí Telma,
desesperado e inerme
junto al mar de iridiscente espuma,
indefenso hasta el paroxismo.
Tal vez no quisieras verme,
tal vez fuera la bruma
o tal vez fuera tu astigmatismo.
Y cómo lastiman los celos!!
Caminabas descalza por la arena,
y yo caminaba detrás
arrastrando mudo mi condena,
adorándote en silencio desde lejos.
Y te grité cuando no pude más:
¡cuidado con los cangrejos!
Y cómo lastiman los cangr... eh ... los celos!!
No me contestaste, Telma,
pero te seguí por la playa con mi pena
alucinado por la magia de tus ojos azabache
y vacilé al escribir tu nombre en la arena,
pues nunca supe bien si Telma es con hache.
Celos
Tengo celos de la brisa
Que acaricia tus cabellos.
De la arena que roza tus pies.
Celos de los guantes
Que tocan tus manos.
Celos del collar
que toca tu cuello.
Celos de la silla
que... usas para sentarte.
Me despierto a media noche
Pienso en tí
Y tengo celos.
Llega el alba
Desvelado pienso en tí
Y tengo celos.
Pasa el día y consumido pienso en tí
Y tengo celo.
Y de noche alucinado,
agotado y ya sin fuerzas
pienso en tí
y tengo... sueño.
Celos.
Tengo celos de la luna
que te mira cuando es noche.
De la lluvia
que moja tu piel.
Celos de las aves
que escuchas cantar.
Celos de las flores
que alegran tu hogar.
Pero más que nada tengo celos
Pero más que nada tengo celos
De tu marido.
Les Luthiers
Bolero de los celos.