Red poetry and other kaleidoscopic colors

domingo, octubre 29, 2006

Sometimes i feel like i've been living a wonderless world

¿Qué pasa? ¿Por qué arrugas tu frente? ¿Por qué tus ojos me atraviesan y miran algo detrás de mi carne con tanto desprecio? ¿Esperabas algo diferente? ¿Me imaginaste distinto? ¿Quizás soy menos de lo que suponías?

Desgarbado, mal vestido, taciturno… casi muerto. Diría mejor: asesinado por la vida misma. ¡Eso soy! Ya no soy el mismo niño tierno y delicado de hace unos años; la crueldad no ha dejado de rodearme y las tonalidades de mi casa tienden a ser más que oscuras, aunque me obstine en tinturarlas de rosado. Ya no soy el niño que reía por todo y que te hacía reír en los ocasos… ahora yo mismo soy un ocaso.

Pues sí; ando paralítico y en ocasiones prefiero arrastrarme en el viento del que está fabricada mi pared. Repto sobre la rugosa manufactura del mundo; lacerante. Y permito que el cuerpo al que pertenezco se colme de llagas que no sangran pero emiten lloros coagulados. Mientras tanto tú miras envuelta en ese aire despectivo que tanto te diferencia de los otros. Ese inquietante y hasta desagradable gesto que procura la distancia en la que sueles ocultarte.

Pisadas sobre mármol; pisadas sencillas, de viento, de tierra; pisadas embadurnadas de estiércol seco; pisadas de barro y de corazones heridos; pisadas de miedo, de adiós, de desconsuelo; te piso y me pisas, y ambos somos de viento; del viento de mis paredes y de mis cigarros; hechos del mismo vacío que todas las cosas; de la misma esencia inmaterial, inasible e ininteligible; de la misma nada etérea y evanescente… y sin embargo me miras por encima del hombro… solamente porque no me he vuelto a peinar hace tanto, porque mis ojos reflejan el cansancio, porque mi piel permanece reseca… porque estoy completamente olvidado.

Mi viejo bastón se ha podrido… ha muerto. Todo se aleja de mí a velocidades considerables; no alcanzo a sujetarme de nada. Me quedo solo, parado en medio de la estación, esperando un tren que jamás llegará… el último de la noche ha zarpado ya en aguas poco profundas, y los peones se disponen a recoger del suelo los rieles para evitar su regreso. En ese tren negro, lúgubre, envuelto en sádica humareda, viajas tú; sin mirar por la ventana y sin menear la mano para despedirte… concentrada en tu futuro… borrándome de él…
Y de un libro que reposa en tus manos… un libro que delata tu mentira… no te has dado cuenta que lo sostienes al revés.

jueves, octubre 26, 2006

No más existencialismos.

Intrépida introspección.

Retorno a mis viejos arcanos; polvorientos y olvidados en un rincón de mi asiento. Permanecieron ahí, agazapados, esperando el momento en que a mi mano se le antojara invocarlos de nuevo… como en los tiempos aquellos que ya huelen a tumba.

Renazco y registro con la mirada todo a mi alrededor. Es blanco. Fulgurante; límpido. Como solía ser hace un tiempo. Guardo silencio por unos segundos, tal vez minutos… quizás horas. El tiempo cobra una calidad diferente; ya no cuenta. Solo cuentan mis historias; las que puedo escribir en esas paredes tan blancas como la piel de tu ansiado tobillo.

Y en el papel terso de tu espalda escribiré mis nuevos pensamientos; confiaré a él los nuevos heroísmos que planeo.

Me deshago de mis retratos añejos e invento nuevos espejos… unos que no reproducen las deformidades de ayer. En donde me puedo ver otro; el que siempre he querido ser… parado derechito y con una sonrisa de crema dental, como una herida esperpéntica que atraviesa de un lado a otro mi cara.

El sol sale después de una prolongada tormenta; no hay arco iris ni hay nada… todo es blanco a mi alrededor.

¿Querrías venir a colorearlo conmigo? Solo hacen falta un par de tarros de pintura.

Pensándolo bien, creo que con uno basta; mi habitación no es tan grande y me gusta la idea de compartir algo más contigo… así sea un tarro de pintura.

Es mejor que traigas pincel; los míos están demasiado despelucados y enrevesados por el mal uso que les di.

¿Te asombras?
Pues sí; estoy dispuesto a cambiarlos.

miércoles, octubre 25, 2006

PASATIEMPO



LOS DOS ESTÁN SENTADOS A LA MESA; EL DESAYUNO ESTÁ INTACTO.

ELLA LO MIRA FIJAMENTE CON UN AIRE ESCRUTADOR. ÉL EN CAMBIO, ESTÁ SUMERGIDO EN LA PROFUNDIDAD DE SUS PENSAMIENTOS.

ELLA:
¿Me estás escuchando?

ÉL:
Claro que sí.

ELLA:
No me engañas; estás pensando en alguna otra cosa.

ÉL:
Pero te estoy escuchando.

ELLA:
¿Sin mirarme?

ÉL:
¿No te basta con que preste mis oídos a tus palabras estúpidas? ¿Quieres también que te mire?

ELLA:
No estoy pidiendo demasiado.

ÉL:
Estás pidiendo que me arranque la vida y te la entregue empacada en una bolsa de supermercado. (TRANS.) ¿Te parece poco eso?

ELLA:
Sí; no es nada.

ÉL:
¡Qué tontería! ¡No sé por qué insisto en hablar contigo! ¡Es mejor quedarme callado escuchando!

ELLA:
Eres un egoísta.

ÉL:
No tienes derecho a decir eso; tú eres quien no me deja ir e insiste en prolongar este martirio .

ELLA:
No te voy a permitir que me dejes sola.

ÉL:
No estás sola. Entiéndelo de una vez. (TRANS.) ¡Esta situación es insoportable! ¡Déjame ir!

ELLA:
Estoy sola; siempre lo he estado.

ÉL:
Es una estupidez que sigas pensando eso después de todo lo que ha pasado. Esa maldita idea que se te metió en la cabeza es la causante de que ahora estemos así.

ELLA:
El culpable de todo eres tú; no alguna idea que yo tenga en la cabeza.(TRANS.) Y si esa idea apareció ahí, nadie más sino tú es responsable... solamente tú.

ÉL:
No nos hagamos más daño. Ya déjame ir; ha sido suficiente.

ELLA:
Jamás; ahora sí tendrás que someterte a todo lo que yo diga.

ÉL:
Piensa bien lo que estás haciendo; es una insensatez.

ELLA:
No; estoy haciendo justicia. Ahora sabrás cuánto me hiciste sufrir.

ÉL:
¿Qué dices? ¿Es que no te das cuenta de lo que estás haciendo? (TRANS.) ¡Ya estoy muerto, mujer! ¡Estoy muerto!

ELLA:
Me doy cuenta perfectamente. (TRANS.) Mis propias manos te estrangularon… ¿ya no lo recuerdas? (TRANS.) Sucedió hace unas pocas horas.

FIN TONTO

lunes, octubre 23, 2006

Fingernail

Mis uñas no encuentran descanso y continúan exhumando corazones podridos. Escarbaron mi pecho y no encontraron más que viento; desengañadas, buscan algo que sacie sus necedades.
Aruñan esperanzas fatídicas, pero como no pueden solas se hacen acompañar de sus dedos, y sus dedos de sus manos, y sus manos de sus cúbitos y sus radios, y las venas de la mano se harán acompañar de sus torrentes de vino... vino del que estoy yo corrupto.
En definitiva; no puedo desprenderme de ellas... o por lo menos no estoy dispuesto a "obligarme a permitir" el suceso.
Alguna sufrió el daño que la caída de un objeto contundente le propinó (por efecto de un capricho newtoniano), causándole la muerte. Pero ahora es diferente; no estoy dispuesto a deshacerme de mis uñas aunque me estorbe su espíritu escrutador y veleidoso. Aunque me empujen a eternos laberintos, no cejaré en mi empeño de conservarlas.
Y nada podrá hacerme cambiar de opinión; son mi única esperanza de encontrarte.
Es triste, pero se han convertido en última alternativa; ya mis piernas están cansadas.
Mis pulmones tampoco son tan fuertes como antes, cuando mis palabras llegaban a tu puerta sin esfuerzo.
Las conservaré además porque hiere perderlas, y ya pena tengo bastante.

¡Quién creería! Mis uñas mi sustento.
¡Quién creería! Los principios de mi fin.

Bragueta del blog

Amanecí añorándote como un niño a un caramelo.
Amanecí llorando tu ausencia como si hubieras muerto.
Desperté y mis ojos no quisieron abrirse; temían que la luz del sol los dañase.
Desperté y mi pie izquierdo no quiso pisar el suelo como es costumbre; prefirió no ser víctima del punzante frío que a la mañana embriagaba.

Y tú… tan lejos.
Y tú… sin rostro ni cuerpo.
Y sin embargo viéndote… con los ojos cerrados y los pies enredados en una cobija barata.

El gris de la mañana se refleja en mi cadavérico semblante.
Las hormigas mueren si las piso; aunque no tenga la menor intención de hacerlo.
Mi sombra se desintegra si apago la luz; aunque sea de día y aún no haya sido necesario prenderla.
Mis costosísimas sonrisas se ahogan si con tu boca no les das algo que puedan respirar.

Dales vida; dales sol; dales luz… dales de ti.

(Dales de Mileto)

Esfuerzo fatigoso el que me ha implicado estar solo durante tanto tanto tanto tiempo.

Tanto, que he perdido la cuenta… la verdad es que nunca la quise llevar; sabía que mis dedos no alcanzarían para completar la sumatoria.

Y sí; añoro tu calor abrasador dorando mi piel yerta.
¿Y qué? ¡Me voy! ¡Desaparezco!
Y sí; me abandono al histerismo de vez en cuando.
¿Y qué? ¡Soy yo! ¡Estoy solo!
Y sí; me gustas y no te imaginas cuanto.
¿Y qué? ¡Es mi corazón! ¡Tú no estás!

Y sí; mi corazón destila dolor.
¿Y qué? ¡Nada más me queda! ¡Tu imagen me resulta esquiva!

¡Tu voz es dolorosamente añorada!

¡Tu presencia está en todo y sin mí!
Por eso… milagrosamente me desvanezco.

sábado, octubre 21, 2006

Tres

La muerte llama a mi puerta y yo no le he abierto; sin embargo se ha colado no sé por dónde.

Ahora está sentada en la sala, en uno de esos sillones adornados con torpes rayas rojas y negras (siempre he detestado su diseño).

A diferencia de aquel cuento de Borges, esta vez no se ha valido de mi compasión para alcanzarme, sino de la indiferencia con que miraba su acercamiento. Tampoco tengo la opción de despertarme y abandonar la pesadilla… no la estoy soñando; la estoy viviendo (no me interesa saber si es lo mismo; ése ya no es el punto. Es el momento en que deja de ser una mera idea y ahora es experiencia).

Ahora miro con temor las funerarias, los obituarios, las jeringas, las batas, el jugo de mora que se regó en el piso, el paso del tiempo en el funesto reloj, cuán desgastada está la suela de mis tenis sucios y la manera dolorosa y trágica en que la pintura de los muros viejos de mi casa se descascara… dejando ver lo que es en esencia: piedra
O lo que es mejor… polvo.

Dos

¿El fin de mis días traerá consigo el de los días de mi desconsuelo?

¿Tanto habré de esperar?

¿En qué momento se apoderará de la pantalla ese título tan ansiado por mí y que cada vez se hace menos frecuente en las películas?

THE END... ése es el nombre del relato de mi vida... de lo que ven mis ojos que poco parpadean; la estupefacción y el llanto les impide cerrar sus postigos durante la noche... y ahora es este dolor punzante en el pecho...

Quisiera conocerte; o que me digas que no lo dispondrás...



"Eres el fin de mis principios".

viernes, octubre 20, 2006

Uno

La risa es la expresión de mi tristeza que encuentro más agradable.

Por eso trato de evocarla lo más a menudo posible.

jueves, octubre 19, 2006

Viceversa

Tu sonrisa me avienta al monte y yo me lanzo en búsqueda de olores matutinos; en el agua, en el haz de luz que se coló por algún intersticio de la cortina, en las arrugadas sienes de tu pensamiento, en el pavimento que se retuerce con el calor de la lluvia, en el desagrado de mi vecino, en la prominente vena que exhibe la frente del mecánico, en las manos de un pescador, en los ojos del sordo que se asoma en la ventana a las cuatro de la mañana, en los libros que me saben a Europa, en el vino tinto y el té, en los amigos que aún no conozco, en el amor del que carezco…

Huelo a sándalo y avena.

Mis papeles están perfumados con tristeza y mi piel se tiñe con tu dulzura.

Dulzura momentánea y secreta… ni siquiera tú misma has notado su existencia. Lo confieso; yo he tenido que hacer un gran esfuerzo para atisbarla y reconocer su presencia indudable.

¿O es que aún te cabe algo de duda?

¿Te queda espacio para incertidumbres?
¿No estás ya repleta?

Deshazte de una ligera porción y sal a caminar conmigo al parque; sin cogernos de la mano, sin tararear una canción conocida, sin gente, sin mundo, sin marañas de cicatrices y miedos, con los nervios atemperados y la mirada dulcemente penetrante y escrutadora… la tuya sobre la mía y la mía sobre la tuya...

A ver qué descubrimos.

Puntos... no tan suspensivos

Una noche común.

No sé por que estoy sentado en esta silla tan abollonada; ya debería haber comprado otra. Debería también mejorar ya el trazo de mis líneas; no soporto dibujarme más con palabras.

Tampoco soporto mucho más la ineptitud; pero ¿qué le voy a hacer? Tengo que contarme dentro de ese equipo; desperdicio la mitad de mi libido en levedades demasiado livianas… podría ser más jubiloso y… podría tener menos impedimentos…

Esta “creación” es tan corta como alguien pidió que fuera.

lunes, octubre 16, 2006

Microcosmos

Miles de rostros, cada uno con un número personal e intransferible impreso en la piel. Cada uno con cientos de páginas en su memoria y en la mano un puñado inasible de tinta para escribir y de alguna forma justificar su proceder venturo… y lo más seguro es que también su existencia. Las sonrisas se multiplican implacables en sus rostros, sobreponiéndose a la bruma melancólica cernida sobre esta ciudad fundada sobre cañerías y pilas de cadáveres. Sin sol, pero con sonrisas resplandecientes y movimientos cadenciosos en sus cuerpos, sobreviven a la cacería del hambre y el cansancio, y tras el paso de las horas, sus semblantes adquieren un tono glorioso y excelso (más lúcido en unos que en otros), que recuerda vagamente la figura de San Sebastián, atado, con el cuerpo asaeteado por las flechas y la mirada agónica aunque vibrante… figura trágica retratada por tantos, y olvidada por tantos más.

El flujo vital se convierte en uno solo; los jadeos prematuros y los vapores alados; los fríos y los padecimientos; las magulladuras y las cicatrices; los chicles y los cigarrillos; las palabras y los sonidos; todos se convierten en uno, en lo mismo, invariablemente.

Se produce en mi pecho y en mis sienes ese peculiar aguijoneo; esa “extraña presión espirituosa” que se siente al estar realmente complacido o conmovido por algo; esa placentera y profusa sombra de delirio nirvánico que con cierta regularidad invade ese algo intangible de nuestro cuerpo; ese algo que intentamos escribir con sobredosis de porfía, pero que se escapa a las manos de nuestro entendimiento.
Permaneczco de pie, y siento cómo me voy extendiendo sobre el pasto mojado sin poder luego recuperar mi forma original; ¡al fin y al cabo ni me importa! Me siento mejor así; atrapado entre cuerpos que deliran hipnotizados por el mismo mantra; ése que tal vez se muestra a nuestros oídos con diferentes formas y colores, pero que en realidad su estructura no consta de más que una sílaba… una sílaba universal… dualidad creadora y destructora… oración conjunta…

sábado, octubre 14, 2006

Mmmhhh

Camino entre enmarañadas selvas; huidizo, ausente y austero. Con el pálpito de que mis suspiros ya no harán parte de mi llanto; ése que inerme se enfrenta a las esporádicas sonrisas que manan de tu locura. Colgante del hombro una mochila de contenido mediocre, poco audaz y mentiroso. En la mano un incipiente pedazo de plástico que uso a manera de escudo para protegerme de usted, de su lluvia y de su ausencia. Caminando casi desnudo, descalzo a medias y sin importarme tu mirada esquizofrénica y auscultadora clavada en mi cuerpo, que se contrae y se retuerce en sí mismo, envenenado y tímido, neurótico y olvidado. Camino sobre bosques minúsculos que esconden su propia cosmogonía, y a su vez sobre mí se despliega un universo de partículas más grandes que yo; partículas en las que yo estoy contenido y me recuerdan mi carácter fútil, reciclable y prescindible.

Me encuentro entre gigantes que no hablan, no tienen garganta y sin embargo son portadores y reguladores de sabiduría ancestral; grandioso ejemplo a seguir. Algunos de ellos, los más jóvenes, se limitan a crujir de vez en cuando. Y no porque en ellos nazca la voluntad de hacerlo, sino porque se dejan mecer por el viento; se bambolean describiendo danzas fantasmagóricas que a mis ojos resultan fantásticas y a mis manos y piernas resultan torpemente inalcanzables. Los miro y deseo tener tantos brazos como ellos, ser tan extenso como ellos para mirar desde las alturas sin necesidad de desprenderme del suelo, ser tan silente como su ensordecedor ruido, tan ausente como su presencia; quisiera también que mis gritos de ahogo solamente crujieran como un rumor tímido e incierto proveniente de mis entrañas, y que me acompañara el viento, y que me alimentara la lluvia para así abandonar esta dieta de lágrimas y de heridas mal cicatrizadas.

Soy un punto negro perdido en un papel reciclado del corazón de un ébano. Un punto como cualquiera; como tú o como él. Un punto achatado, de contenido mal circunscrito, abollado en uno de sus 360 ángulos… en el más doloroso de todos. En el ángulo que abre un espacio para ti; que no es adyacente, llano, agudo, ni mucho menos acimutal (no sé nada de astronomía).
Buena cosa que tu ángulo complementara el mío.
Mmmhhh...
Yo sé que tu cabeza y tu alma están cercenadas y aprisionadas como las mías; no es difícil olerlo en el aire de ti que llega hasta mi alcoba en la madrugada.

viernes, octubre 06, 2006

Ah! Qué rabia! No dije nada!

Endereza tu columna,
Y párate!!!
Sostente firme en tus piernas,
Ya no imagines tu vida en otros zapatos;
Camina los tuyos.

No te persignes con vergüenza o pecado;
Libérate!!! Has tus propias oraciones.

No persigas más tu sombra;
Déjala que fluya ante o detrás de tí.

Agradece los improperios;
de ellos está lleno el reino de los cielos.

Con las desgracias has igual;
No hay más remedio,
No tenemos nada más... no nos queda algo más.

Y si no te gusta amistar, no importa;
De nada sirve ser gente.
A veces más valiera servir;
Ser súbdito en cambio de amo,
Ser amante en cambio de amado.
Semilla y no arado.
Frío y no manto.
Necesidad, no indiferencia.
Soledad, no compañía.
Intensidad, no medida.
Ja!, no snif.

Es que yo todavía creo en lo tonto,
¿Y por qué no?
En lo vacío.

En lo vacío que estoy yo.
En lo vacío que está el vaso antes de estar lleno.
En lo vacío que está el vaso cuando está lleno de vino.
En lo vacía que está mi memoria a pesar de estar atosigada de recuerdos.
En lo vacía que está mi casa a pesar de sostener tantos objetos estorbosos; incluyéndome.

Y de mi alma ni hablar;
No sé lo que es,
Y a veces no la siento.

Porque es mejor estar abandonado que solo.
Es mejor el insomnio que el sueño.
Mejor medio litro servido en dos vasos, que un litro de jarra.
Mejor ser hindú a ser dolarete.
¿Mejor ser con minúscula?
¿O ser con autismo?

Bah! Nada es mejor.
Todo se transforma.

¿Mejor ser pared a ser ladrillo?
¿Mejor ser columna a ser techo?
¿Mejor ser sensible a ser invertebrado?

Gggrrr!!! Ya pienso demasiada tontería.

¿Mejor ser toro a ser torero?
¿No es lo mismo?

¿No es lo mismo ser tonto a ser civilizado?
¿No es lo mismo ser hippie a ser burgués?
¿Y ser musulmán?
¿Y ser cristiano?
¿Y cerdo?
¿Y loco?
¿Y asesino?
¿Y ser juzgado?
¿Y ser abogado?
¿Y ser juez?
¿Y ser jurado?
¿Y ser humano?

Ser humano; ¡eso es!
Algún día encontraré la piel de otro que entienda mis tristezas
Y que las glorifique su contacto.

Mi escaso sentido del orden salta a la palestra y dice:
No sueñes más, tonto,
Calza tus propios zapatos.
Zapatos de suela triste.
Zapatos comestibles en donde caben sólo dos pies;
Nadie más está interesado en compartir tus andares.

¿Tendré tiempo para escuchar?