Bragueta del blog
Amanecí añorándote como un niño a un caramelo.
Amanecí llorando tu ausencia como si hubieras muerto.
Desperté y mis ojos no quisieron abrirse; temían que la luz del sol los dañase.
Desperté y mi pie izquierdo no quiso pisar el suelo como es costumbre; prefirió no ser víctima del punzante frío que a la mañana embriagaba.
Y tú… tan lejos.
Y tú… sin rostro ni cuerpo.
Y sin embargo viéndote… con los ojos cerrados y los pies enredados en una cobija barata.
El gris de la mañana se refleja en mi cadavérico semblante.
Las hormigas mueren si las piso; aunque no tenga la menor intención de hacerlo.
Mi sombra se desintegra si apago la luz; aunque sea de día y aún no haya sido necesario prenderla.
Mis costosísimas sonrisas se ahogan si con tu boca no les das algo que puedan respirar.
Dales vida; dales sol; dales luz… dales de ti.
(Dales de Mileto)
Esfuerzo fatigoso el que me ha implicado estar solo durante tanto tanto tanto tiempo.
Tanto, que he perdido la cuenta… la verdad es que nunca la quise llevar; sabía que mis dedos no alcanzarían para completar la sumatoria.
Y sí; añoro tu calor abrasador dorando mi piel yerta.
¿Y qué? ¡Me voy! ¡Desaparezco!
Y sí; me abandono al histerismo de vez en cuando.
¿Y qué? ¡Soy yo! ¡Estoy solo!
Y sí; me gustas y no te imaginas cuanto.
¿Y qué? ¡Es mi corazón! ¡Tú no estás!
Y sí; mi corazón destila dolor.
¿Y qué? ¡Nada más me queda! ¡Tu imagen me resulta esquiva!
¡Tu voz es dolorosamente añorada!
¡Tu presencia está en todo y sin mí!
Por eso… milagrosamente me desvanezco.
Amanecí llorando tu ausencia como si hubieras muerto.
Desperté y mis ojos no quisieron abrirse; temían que la luz del sol los dañase.
Desperté y mi pie izquierdo no quiso pisar el suelo como es costumbre; prefirió no ser víctima del punzante frío que a la mañana embriagaba.
Y tú… tan lejos.
Y tú… sin rostro ni cuerpo.
Y sin embargo viéndote… con los ojos cerrados y los pies enredados en una cobija barata.
El gris de la mañana se refleja en mi cadavérico semblante.
Las hormigas mueren si las piso; aunque no tenga la menor intención de hacerlo.
Mi sombra se desintegra si apago la luz; aunque sea de día y aún no haya sido necesario prenderla.
Mis costosísimas sonrisas se ahogan si con tu boca no les das algo que puedan respirar.
Dales vida; dales sol; dales luz… dales de ti.
(Dales de Mileto)
Esfuerzo fatigoso el que me ha implicado estar solo durante tanto tanto tanto tiempo.
Tanto, que he perdido la cuenta… la verdad es que nunca la quise llevar; sabía que mis dedos no alcanzarían para completar la sumatoria.
Y sí; añoro tu calor abrasador dorando mi piel yerta.
¿Y qué? ¡Me voy! ¡Desaparezco!
Y sí; me abandono al histerismo de vez en cuando.
¿Y qué? ¡Soy yo! ¡Estoy solo!
Y sí; me gustas y no te imaginas cuanto.
¿Y qué? ¡Es mi corazón! ¡Tú no estás!
Y sí; mi corazón destila dolor.
¿Y qué? ¡Nada más me queda! ¡Tu imagen me resulta esquiva!
¡Tu voz es dolorosamente añorada!
¡Tu presencia está en todo y sin mí!
Por eso… milagrosamente me desvanezco.

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