Red poetry and other kaleidoscopic colors

jueves, octubre 26, 2006

No más existencialismos.

Intrépida introspección.

Retorno a mis viejos arcanos; polvorientos y olvidados en un rincón de mi asiento. Permanecieron ahí, agazapados, esperando el momento en que a mi mano se le antojara invocarlos de nuevo… como en los tiempos aquellos que ya huelen a tumba.

Renazco y registro con la mirada todo a mi alrededor. Es blanco. Fulgurante; límpido. Como solía ser hace un tiempo. Guardo silencio por unos segundos, tal vez minutos… quizás horas. El tiempo cobra una calidad diferente; ya no cuenta. Solo cuentan mis historias; las que puedo escribir en esas paredes tan blancas como la piel de tu ansiado tobillo.

Y en el papel terso de tu espalda escribiré mis nuevos pensamientos; confiaré a él los nuevos heroísmos que planeo.

Me deshago de mis retratos añejos e invento nuevos espejos… unos que no reproducen las deformidades de ayer. En donde me puedo ver otro; el que siempre he querido ser… parado derechito y con una sonrisa de crema dental, como una herida esperpéntica que atraviesa de un lado a otro mi cara.

El sol sale después de una prolongada tormenta; no hay arco iris ni hay nada… todo es blanco a mi alrededor.

¿Querrías venir a colorearlo conmigo? Solo hacen falta un par de tarros de pintura.

Pensándolo bien, creo que con uno basta; mi habitación no es tan grande y me gusta la idea de compartir algo más contigo… así sea un tarro de pintura.

Es mejor que traigas pincel; los míos están demasiado despelucados y enrevesados por el mal uso que les di.

¿Te asombras?
Pues sí; estoy dispuesto a cambiarlos.

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