Red poetry and other kaleidoscopic colors

martes, noviembre 21, 2006

Hipódromo

Sujeto a la indolencia de tu invierno. Agarrado a la solapa de tu chaquetón, dejándome llevar por el vaivén indeterminado de tus insinceridades.

Tu pelo aromatiza mis aires y despeja la congestión de mis sienes. No importa que des la espalda y ni me mires, tu pelo en mi cara ya es bastante. No importa que no pueda comerte con la mirada, ya tengo guardadas en una pequeña caja de cartón las gotitas de hierbabuena que de tu sombra se destilan. No importa que te sea indiferente la insolencia que mis pisadas prometen cuando se sueñan vadeando tu piel… por ahora solo permites vadear los pantanos de tu recuerdo informe.

Recuerda, ángel caído, quién fue el que cortó tus podridas alas; recuerda también a quién acudiste en busca de consuelo y algunas cuantas provisiones. No olvides el sendero que abollaste con el peso de tus memorias; no olvides la carreta, el barril, el hacha y la leña. No olvides la frágil levedad de mirarnos extendidos sobre la hierba, ni la carta amorosa, ni el vacío, ni el relato, ni el realismo de mi tacto en tu piel calurosa.

Recuerda amada mía, que mi vientre es tu palma sobre la mía, que tu poesía vierte margaritas en mi sueño, que tu azul navega en mi confianza, que la aspereza de tus ciudades al roce de mis ojos se torna en coros de canturreos providenciales, que mis comas se hacen innecesarias porque alargo el aliento pensando que así podré decirte todo lo que en mi mente se teje de ti… y ruego para que el ovillo alcance. Y que mis fuerzas sean vastas para poder escalar la torre y enfrentar al dragón temeroso de mis armaduras… y ruego que la vida me alcance para que mis zapatos te alcancen, te sobrepasen y luego me alcances… para seguir jugando el mismo juego toda la vida.

Yo te alcanzo y te sobrepaso.
Tú me alcanzas; con vehemente temeridad me sobrepasas de nuevo.
De coraje me valgo para correr sobre camino espinoso sabiendo mis botas muy desgastadas; pero te alcanzo…
Te alejas... me aferro a ti; te alcanzo y te dejo.
Me alcanzas... sigues de largo...
Y yo...


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