No me explico.
¿De dónde te vienen las ganas de interponer ese malecón que mezquino rompe las olas de mis quereres?
¿De dónde sacas ahínco para levantar frente a mí esa atalaya desde la que tus guerreros derriban los míos cuando intentan acercarse a tu fortaleza?
¿Y esa muralla altiva con qué pincel la has pintado? ¿Por qué tu lienzo destila distancia? ¿Y la conjugación de tus colores por qué sabe a desagrado?
¿Y ése empeño de volverte fuerte ante mi delicadeza? ¿Y esas respuestas que dejan mi pluma inerme? ¿De dónde las sacas?
¿Cómo haces para procurar la temperatura perfecta en que el lazo se rompe? ¿Cómo haces para olvidar que entre los dos lo hemos tejido?
Conviertes el lazo en horca, las olas en sofoco, la fortaleza en tumba, la muralla en piedra en el zapato, la fuerza en insolente agresión, las respuestas es signos equívocos y excluyentes, la temperatura en injuria dolorosa, y mi literatura la conviertes en trapo viejo que seca tus inhóspitas humedades… en aerosol que disimula el enmohecimiento de tu recuerdo… en mascarilla que cubre las grietas de mi ineludible dolor… en sopor melancólico que aguanta las horas de tu ausencia… en lámpara fúnebre que intenta alumbrar mi caverna… en sílaba cacofónica, macilenta, adusta, muda, desafinada, inútil, pobre, ausente, ensimismada, loca, putrefacta, tonta…
¿De dónde sacas ahínco para levantar frente a mí esa atalaya desde la que tus guerreros derriban los míos cuando intentan acercarse a tu fortaleza?
¿Y esa muralla altiva con qué pincel la has pintado? ¿Por qué tu lienzo destila distancia? ¿Y la conjugación de tus colores por qué sabe a desagrado?
¿Y ése empeño de volverte fuerte ante mi delicadeza? ¿Y esas respuestas que dejan mi pluma inerme? ¿De dónde las sacas?
¿Cómo haces para procurar la temperatura perfecta en que el lazo se rompe? ¿Cómo haces para olvidar que entre los dos lo hemos tejido?
Conviertes el lazo en horca, las olas en sofoco, la fortaleza en tumba, la muralla en piedra en el zapato, la fuerza en insolente agresión, las respuestas es signos equívocos y excluyentes, la temperatura en injuria dolorosa, y mi literatura la conviertes en trapo viejo que seca tus inhóspitas humedades… en aerosol que disimula el enmohecimiento de tu recuerdo… en mascarilla que cubre las grietas de mi ineludible dolor… en sopor melancólico que aguanta las horas de tu ausencia… en lámpara fúnebre que intenta alumbrar mi caverna… en sílaba cacofónica, macilenta, adusta, muda, desafinada, inútil, pobre, ausente, ensimismada, loca, putrefacta, tonta…
