Red poetry and other kaleidoscopic colors

sábado, octubre 14, 2006

Mmmhhh

Camino entre enmarañadas selvas; huidizo, ausente y austero. Con el pálpito de que mis suspiros ya no harán parte de mi llanto; ése que inerme se enfrenta a las esporádicas sonrisas que manan de tu locura. Colgante del hombro una mochila de contenido mediocre, poco audaz y mentiroso. En la mano un incipiente pedazo de plástico que uso a manera de escudo para protegerme de usted, de su lluvia y de su ausencia. Caminando casi desnudo, descalzo a medias y sin importarme tu mirada esquizofrénica y auscultadora clavada en mi cuerpo, que se contrae y se retuerce en sí mismo, envenenado y tímido, neurótico y olvidado. Camino sobre bosques minúsculos que esconden su propia cosmogonía, y a su vez sobre mí se despliega un universo de partículas más grandes que yo; partículas en las que yo estoy contenido y me recuerdan mi carácter fútil, reciclable y prescindible.

Me encuentro entre gigantes que no hablan, no tienen garganta y sin embargo son portadores y reguladores de sabiduría ancestral; grandioso ejemplo a seguir. Algunos de ellos, los más jóvenes, se limitan a crujir de vez en cuando. Y no porque en ellos nazca la voluntad de hacerlo, sino porque se dejan mecer por el viento; se bambolean describiendo danzas fantasmagóricas que a mis ojos resultan fantásticas y a mis manos y piernas resultan torpemente inalcanzables. Los miro y deseo tener tantos brazos como ellos, ser tan extenso como ellos para mirar desde las alturas sin necesidad de desprenderme del suelo, ser tan silente como su ensordecedor ruido, tan ausente como su presencia; quisiera también que mis gritos de ahogo solamente crujieran como un rumor tímido e incierto proveniente de mis entrañas, y que me acompañara el viento, y que me alimentara la lluvia para así abandonar esta dieta de lágrimas y de heridas mal cicatrizadas.

Soy un punto negro perdido en un papel reciclado del corazón de un ébano. Un punto como cualquiera; como tú o como él. Un punto achatado, de contenido mal circunscrito, abollado en uno de sus 360 ángulos… en el más doloroso de todos. En el ángulo que abre un espacio para ti; que no es adyacente, llano, agudo, ni mucho menos acimutal (no sé nada de astronomía).
Buena cosa que tu ángulo complementara el mío.
Mmmhhh...
Yo sé que tu cabeza y tu alma están cercenadas y aprisionadas como las mías; no es difícil olerlo en el aire de ti que llega hasta mi alcoba en la madrugada.